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	<title>Comentarios en: COPYLEFT, NO CCOPYLEFT</title>
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	<description>Musika Radiklal Brasca   _   Auskal Muturreko Musika</description>
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		<title>Por: ibon</title>
		<link>http://blogs.arteleku.net/mrbe/?p=222&#038;cpage=1#comment-29535</link>
		<dc:creator>ibon</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 May 2008 15:57:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un extenso reportaje y entrevistas sobre derechos de autor en la revista Xirika (sÃ³lo euskara):

Errportaje luzea eta elkarrizketak autore eskubideen inguruan, Xirika Kazetan:

Marino GoÃ±i (GOR), Mattin (ArtoArtian), DDT, Musikherria...

http://www.mediafire.com/?5bjygzjjmoz]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Un extenso reportaje y entrevistas sobre derechos de autor en la revista Xirika (sÃ³lo euskara):</p>
<p>Errportaje luzea eta elkarrizketak autore eskubideen inguruan, Xirika Kazetan:</p>
<p>Marino GoÃ±i (GOR), Mattin (ArtoArtian), DDT, Musikherria&#8230;</p>
<p><a href="http://www.mediafire.com/?5bjygzjjmoz" rel="nofollow">http://www.mediafire.com/?5bjygzjjmoz</a></p>
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	<item>
		<title>Por: Mattin</title>
		<link>http://blogs.arteleku.net/mrbe/?p=222&#038;cpage=1#comment-727</link>
		<dc:creator>Mattin</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Dec 2006 18:54:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Para hacerlo mas comodo aqui pego el texto

COPYLEFT, NO CCOPYLEFT


â€œSoy programador de software, no un experto en derecho. He llegado a interesarme por el copyright porque no hay forma de evitarlo en el mundo de las redes informÃ¡ticas. Como usuario de ordenadores y de redes desde hace treinta aÃ±os, valoro las libertades que hemos perdido y las que podrÃ­amos perder. Como autor, puedo rechazar la mistificaciÃ³n romÃ¡ntica del autor como creador semidivino, frecuentemente esgrimida por los editores para justificar el incremento en el alcance del copyright de los autores, que los autores luego cederan a los editores.â€? Richard M. Stallman, Malinterpretar el copyright: una sucesiÃ³n de errores




En estos dÃ­as de relaciÃ³n telemÃ¡tica, superpoducciÃ³n y supercirculaciÃ³n de objetos culturales, es preciso pensar bien quÃ© medidas tomamos cada uno/a para la difusiÃ³n de nuestros trabajos. Ello no sÃ³lo (por motivos tÃ¡cticos) para dar a conocer lo que hacemos sino tambiÃ©n, y sobre todo, por intereses sociales. En este artÃ­culo intentaremos pensar y justificar nuestra opciÃ³n personal como difusores de trabajos desde nuestra plataforma. Para ello tomamos como referencia el texto publicado por Mattin en el nÃºmero anterior de la revista SolÃ¯loquÃ¯o. No tratamos mÃ¡s que reflejar las ideas que nos han surgido tras su lectura. Quienes lo hayan leÃ­do recordarÃ¡n que se presentaba bajo un tÃ­tulo muy significativo haciendo un juego de palabras con el logotipo de las Creative Commons y el Anti-Copyright.

En ese texto, Mattin, defendÃ­a el uso que Ã©l mismo hace del concepto de Anti-Copyright, es decir, la negaciÃ³n de cualquier derecho de propiedad sobre la obra e incluso el rechazo de la autorÃ­a misma. Entendemos que en esa defensa proyecta sus razones sobre los demÃ¡s pretendiendo que sean entendidas, compartidas y con ello dando a entender que deberÃ­amos emplear esa misma opciÃ³n Anti-copyright. Nosotros haremos lo mismo. Aunque no estamos de acuerdo con algunas de las razones que deberÃ­an de movernos a recurrir a esa â€œlicenciaâ€?. Apostamos por el COPYLEFT como concepto. Ponemos aquÃ­ algunas ideas sujetas a revisiÃ³n y comentario por parte de quien se vea interesado o aludido.


En la base compartimos los mismos objetivos que Ã©l. En ese sentido estamos en el mismo barco; deseamos la libre circulaciÃ³n de las producciones culturales y estamos contra la artificiosa creaciÃ³n de economÃ­a de la escasez (bienes materiales) en lo que es por naturaleza economÃ­a de la abundancia (informaciÃ³n). Una sociedad en la que las creaciones (la mÃºsica, los textos, o el software), una sociedad en la que el conocimiento y la informaciÃ³n se mueven libremente estando a disposiciÃ³n de quien pueda disfrutar y aprovecharlos, es una sociedad que tiende a ser mÃ¡s autÃ³noma. O al menos pone una base para ello. Compartimos con Ã©l el deseo por eliminar cualquier traba econÃ³mica y posibilitar que los logros del trabajo de cualquiera pasen a ser riqueza de todos. Queremos liberar la cultura haciÃ©ndola cosa de todos, responsabilidad a la vez que obligaciÃ³n de todos quienes participan de la misma sociedad.

Sin embargo a la hora de entrar en los argumentos para justificar la negaciÃ³n del copyright hay cosas que nos chirrÃ­an a los oÃ­dos.


Creemos en la ley. Lo que no es lo mismo que creer en estas leyes ni en que la ley, por ser ley sea una sentencia inamovible de los dioses. La ley es precisamente el acuerdo comÃºn hecho escritura para salvaguardar los intereses del grupo; la ley persigue neutralizar a quienes al hacerse fuertes pretendan desplegarse de los intereses del grupo social como conjunto, recordÃ¡ndoles que tras esa â€œescrituraâ€? estÃ¡ un ser mÃ¡s fuerte que ellos aÃºn, formado por todos . Esto por supuesto no implica reconocer la validez de los estados actuales ni tampoco su organizaciÃ³n ni su forma abstracta dominante. Por eso no tenemos ningÃºn empacho en reconocer las leyes como mecanismo para articular las relaciones sociales (Pero cuidado no nos cofundamos, habrÃ­a que ver la naturaleza de esas leyes). Si la ley me obliga a comercializar por fuerza mis trabajos, por ejemplo, entonces tendrÃ© problemas con la ley. Ahora, si la ley me otorga el derecho de autorÃ­a y me permite liberar mis obras, no encuentro problema alguno.


Por otro lado pensamos que las producciones culturales, tal y como nosotros las concebimos, tienen que tener una meta especÃ­fica; liberar al ser humano de una vida de alienaciÃ³n y sometimiento, acercÃ¡ndola cada vez mÃ¡s a formas mÃ¡s autÃ³nomas de vida autoinstituida. A esta tarea deben encomendarse todas las producciones de la cultura ya sean cientÃ­ficas, tecnolÃ³gicas, filosÃ³ficas o artÃ­sticas. SÃ­, tampoco el arte se salva. Sea cual sea la forma especÃ­fica final de la producciÃ³n (o la tarea) finalmente debemos exigir a quien trabaja en el trabajo artÃ­stico que se oriente hacia esta loable meta emancipatoria. Es entonces la cultura (como conjunto integralmente) una labor con una finalidad muy especÃ­fica. Por eso precisamente debemos asegurarnos de que sus productos tengan garantizada la libre circulaciÃ³n y disponibilidad para toda persona interesada en los resultados de este o aquel trabajo concreto.


Estamos de acuerdo con que no debemos permitir que las producciones mÃ¡s creativas y libres (arte, etc...) deban de pasar por el embudo de las licencias y que deberÃ¡n liberarse todo lo posible de impedimentos legales inÃºtiles. Y por eso tambiÃ©n negamos legitimidad a agencias como las Creative Commons.


â€œRecordemos que esta estructura jurÃ­dica es la misma que hace al capitalismo existirâ€? comenta, pero olvida que tambiÃ©n la que posibilita para nosotros, blancos occidentales, vivir protegidos de las hostilidades del resto de planeta en estas superabundantes sociedades que nos permiten dedicarnos a hacer nuestros trabajos. Y esto, lejos de ser un argumento de padre es un dato que no podemos obviar y que debemos afrontar; nuestra situaciÃ³n nos posiciona ante otras situaciones, sean cuales sean nuestras opiniones y juicios. Y si estos son lo suficientemente fuertes deberÃ¡n llevarnos a estar en una situaciÃ³n distinta.


Lo que queremos atacar, es fundamentalmente la idea de que el Anti-copiright tenga ese carÃ¡cter de desobediencia y antagonismo hacia la propiedad intelectual. Es decir, que no es el hecho de poner la etiqueta â€œAntiâ€? lo que ataca de frente la idea de propiedad intelectual, pues al acompaÃ±arla de un nombre propio en la carÃ¡tula o en la portada, se esta reclamando al mismo tiempo (en los mismos tÃ©rminos de economÃ­a de la atenciÃ³n que Mattin comenta acertadamente respecto a entidades de la red como Firefox o Google) a la atenciÃ³n respecto a ese nombre que toma protagonismo. Â¿Por quÃ© ese nombre propio en la portada o carÃ¡tula?, porque aun respondemos a las formas tÃ­picamente de autorÃ­a. Creemos que pretender ser antagonista manteniendo los mismos modos de comportamiento tradicionales de la cultura clÃ¡sica, acaba siendo lo que pretende no ser. Es decir, la etiqueta Anti-Copyright no termina siendo mÃ¡s que un â€œlogoâ€?, una etiqueta fetiche nostÃ¡lgica de movimientos â€œromÃ¡nticosâ€? del pasado pero que a efectos prÃ¡cticos permite perfectamente albergar los comportamientos que pretende combatir desde la argumentaciÃ³n mattiniana .


En el mismo sentido resulta sintomÃ¡tico que negando la autorÃ­a reconozca que el trabajo es suyo (â€œ...si alguien quiere intentar sacar dinero con mi trabajo, le deseo suerte!â€?). Y es porque a pesar de pretender negar la nociÃ³n de autorÃ­a, en nuestros comportamientos cotidianos seguimos reproduciendo las estructuras que sustentan esa idea. Por ello podemos decir que la nociÃ³n de autor, es algo mÃ¡s que una simple nociÃ³n. Es una forma de estar haciendo las cosas, a dÃ­a de hoy al menos.

Es necesario reconocer esto que acabamos de explicar, hacer nuestras estas ideas no significa integrar las contradicciones y las posibles negaciones del estado de cosas. Precisamente para que esto sea posible, nosotros pensamos que primero se requiere de un reconocimiento sincero de la situaciÃ³n. Si seguimos reproduciendo las estructuras tradicionales de autorÃ­a es preciso tenerlo en cuenta para ver cÃ³mo atacarlas si es que de verdad creemos que sean algo rechazable.

Una cultura desnuda, realmente desnuda, presentarÃ­a formas radicalmente nuevas que a dÃ­a de hoy nosotros no asimilamos. Yo entenderÃ­a el uso del anti-copyright en alguien que produjera sus trabajos colectivamente, que sacara sus discos y sus libros sin nombre o con nombres mÃºltiples como Luther Bliseth o el caso de Monty Cantsin en el que montones de grupos de rock distintos llevaban ese mismo nombre, de manera que Monty llegaba a actuar a la misma hora y en la misma ciudad en montones de locales diferentes. PodrÃ­amos sacar un disco bajo el nombre de ARNALDO TREPONIO ya fuera una improvisaciÃ³n de Anla Courtis, de los Skiftingar o de quien fuera. EstarÃ­amos entonces mÃ¡s cerca de negar la autorÃ­a como idea subyacente a los comportamientos. Porque, por mucho que consideremos que toda producciÃ³n es ya colectiva por estar producida en el seno de una sociedad con sus formas culturales, no es lo mismo generar algo conscientemente y simultÃ¡neamente afrontado como colectivo, que algo que esta en los lÃ­mites de decisiÃ³n mÃ¡s o menos delimitados de uno mismo.



â€œAl poner nuestro trabajo en manos de la ley, estamos al mismo tiempo reforzando esta ley y su poder. Otorgando nuestra confianza a las estructuras completamente jerarquizadas que la soportan, garantizando su continuidad. Â¿QuÃ© hacen las leyes si no categorizar nuestras vidas respecto a una buena o mala conducta, en nombre del bien de una sociedad que no hemos necesariamente elegido?â€?


AquÃ­ olvida mattin que si bien no hemos elegido nacer en esta sociedad, (mÃ¡s bien hemos necesariamente no elegido nacer en ella) sÃ­ que estamos eligiÃ©ndola a cada instante, que no podemos dejar de elegir y por tanto la forma en que desarrollamos nuestras vidas (de hecho) es un decir â€œSÃ?â€? o un decir â€œNOâ€? al orden de cosas. Tenemos que asumir esa responsabilidad con nuestra acciÃ³n y sus consecuencias.


â€œ...no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello, es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos,...â€? Sartre, El existencialismo es un humanismo


Las leyes organizan y estructuran la experiencia social pero nosotros podemos intervenir activamente (de mÃºltiples maneras) en el rumbo de esa estructuraciÃ³n. El movimiento del COPYLEFT (que no se debe confundir con las Creative Commons. Es mÃ¡s, en este artÃ­culo queremos atacar tambiÃ©n la monopolizaciÃ³n que esta compaÃ±Ã­a estÃ¡ haciendo de ese concepto y de ese movimiento civil) es un ejemplo claro de lo que podrÃ­a ser un movimiento de desobediencia respecto a unas leyes que se quieren cambiar.

PodrÃ­a comprender que alguien en contra de la ley se comportara como los antiguos cÃ­nicos de la secta del perro. Es la Ãºnica manera de llevar adelante, hasta las consecuencias extremas, el pensamiento contra la ciudad, la ley y su orden.

Ser antagonista es una tarea extremadamente ardua, cansada, demoledora. No basta con cambiar los discursos o proclamar intenciones (aunque indudablemente eso es ya una manera de empezar). Subvertir el orden de cosas establecido requiere de sacrificios muy duros; hay que transformar la forma de vida cotidiana, en los niveles mÃ¡s insignificantes. O si no, atenernos a lo que materialmente y prÃ¡cticamente somos para tratar de buscar salidas efectivas.


Nosotros pretendemos cambiar el mundo en todos aquellos aspectos que lo consideramos rechazable, repugnante. Pero para ello debemos reconocer primero las formas en las que nos comportamos, las formas de vida que nos sustentan. Y solo despuÃ©s, desde ese reconocimiento, podremos salvar los obstÃ¡culos. En esa lÃ­nea, tratamos de reconocer lo que tenemos y desplegar un discurso que salte todo lo que pueda las contradicciones. Si yo me comporto, al editar mis trabajos, reconociÃ©ndome implÃ­citamente como responsable de ese trabajo (al poner mi nombre), y reconozco el estado del mundo en el que estoy (que contempla por defecto el derecho de autorÃ­a) entonces apuesto por el COPYLEFT como concepto Ãºtil para lograr los objetivos que me marco; liberar el trabajo de ataduras que imposibiliten su circulaciÃ³n fluida permitiendo que estÃ©n al alcance de cualquiera que muestre el menor interÃ©s por ellas. No entorpezco entonces, el camino hacia los objetivos que nos hemos planteado para la cultura; una sociedad emancipada.( EntiÃ©ndase con esto una sociedad que se crea y se perpetÃºa con el objetivo de hacer a sus integrantes mÃ¡s dueÃ±os de su experiencia, mÃ¡s autÃ³nomos a la hora de entender su mundo que les rodea y les penetra. Una sociedad en la que no intervinieran en las decisiones libremente tomadas y con arreglo a sus capacidades humanas fuerzas extraÃ±as a la autonomÃ­a de los individuos en sociedad como son el mercado brutal o dios.) No necesito estar contra la idea de autorÃ­a si veo que es algo de lo que no consigo librarme pero que al mismo tiempo permite que los trabajos fluyan. Pensamos que el concepto de COPYLEFT es actualmente Ã³ptimo estratÃ©gicamente. Si lo utilizamos como concepto, como una etiqueta independiente de entidades como las CC y cualquier tipo de gestorÃ­a similar, deja perfectamente abierta las posibilidades para el autor o responsable del trabajo que ha generado la obra. Puedes limitarte a poner un simple COPYLEFT o precisar mÃ¡s aÃºn sobre las posibilidades de utilizaciÃ³n y empleo. Con Ã©l, reconocemos ser responsables de un trabajo que ha dado unos frutos que se materializan en algo (texto, video...) manipulable. A la vez, como responsables de ese trabajo (es decir, como autores; como causa reconocible mÃ¡s o menos explÃ­citamente de esa cosa que entra en circulaciÃ³n social) posibilitamos que se libere de trabas y permitimos que circule para uso de quien lo desee obligando a un mismo tiempo a que se mantenga libre. El Anti-Copyright no garantiza esto. Un enemigo (un enemigo es para mÃ­ aquel que se opone de forma fuerte, frontal, directa a mi proyecto. Los amigos estÃ¡n conmigo en el proyecto y no se trata de que unos sean los buenos y otros los malos. Puedo discrepar con los amigos, no estar de acuerdo, pero quien no respeta las bases de la convivencia conmigo es mi enemigo.) puede emplear para bien propio un trabajo que tÃº quieres que sea libre, rompiendo la cadena y haciÃ©ndose con ese odioso Copyright de las multinacionales, por ejemplo.

Es cierto que si tenemos que vÃ©rnoslas con una de estas grandes empresas (como en el citado caso de Minor Threat) y con los tribunales y todo su sÃ©quito de personajes kafkianos seguramente perdamos e indudablemente estemos muy desprotegidos teniendo con nosotros todas las de perder. Si no hay traducciÃ³n legal como en las CC o en la GPL estamos mucho mÃ¡s desprotegidos. Siendo el nivel de desprotecciÃ³n aquÃ­ idÃ©ntico para el Anti-Copyright que para el COPYLEFT empleado como concepto. Y si eso no es impedimento para emplear el Anti-Copyright tampoco lo es para emplear el Copyleft que, como concepto sin asociar a plataforma especÃ­fica alguna como las CC, funciona igual de bien que aquel. Habiendo una diferencia fundamental; si una empresa multinacional, por poner el ejemplo mÃ¡s opuesto a mis intereses, se hace con una composiciÃ³n musical generada por mÃ­ y yo niego el copyright no podrÃ© ni tan siquiera asistir al juicio por razones obvias. Â¿QuÃ© le dirÃ­a al juez? que estoy en contra del Copyright pero justo en ese caso no porque no quiero que esa empresa lo emplee?. El Copyleft posibilita la creaciÃ³n de un movimiento social de desobediencia que aprovecharÃ­a una ocasiÃ³n como un juicio para protestar y reivindicar su lucha. PodrÃ­amos ir al juicio, aÃºn sabiendo que contra los grandes abogados privados no hay nada que hacer legalmente, aÃºn sabiendo que ellos se quedarÃ¡n con el Copyright de la composiciÃ³n. Y podrÃ­amos asistir al juicio porque nosotros hacemos nuestra la idea de copyright pero para invertirla y proponer una nueva forma de entenderla. Yo estarÃ­a personalmente encantado de plantarme ante esos abogados y ese juez para protestar ante ellos, para decirles que me estÃ¡n utilizando, para denunciar la indecencia de esa multinacional y de esos abogados, para decirles que yo ajustÃ¡ndome a sus leyes soy el propietario intelectual de una obra que no quiero que sea empleada de la manera que ellos hacen uso, que estoy a favor de una nueva forma de emplear y poner en circulaciÃ³n los bienes culturales y que al igual que yo, hay muchos otros desobedientes que seguirÃ¡n en ello. Cada juicio serÃ­a una oportunidad mÃ¡s para poner en conocimiento de los jueces lo que represento haciendo uso del COPYLEFT. Da igual que legalmente aÃºn hoy no se reconozca lo que es el COPYLEFT, lo importante es que es un concepto que nos permite trabajar de otra manera y que nos permite defender unos valores especÃ­ficos estratÃ©gicamente muy viables.


Loty negarti

octubre 2006

Errenteria

http://gabone.info

COPYLEFT

Puedes difundir, copiar y hacer obras derivadas libremente de estre texto siempre que lo acompaÃ±es de una misma nota copyleft como Ã©sta


index]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Para hacerlo mas comodo aqui pego el texto</p>
<p>COPYLEFT, NO CCOPYLEFT</p>
<p>â€œSoy programador de software, no un experto en derecho. He llegado a interesarme por el copyright porque no hay forma de evitarlo en el mundo de las redes informÃ¡ticas. Como usuario de ordenadores y de redes desde hace treinta aÃ±os, valoro las libertades que hemos perdido y las que podrÃ­amos perder. Como autor, puedo rechazar la mistificaciÃ³n romÃ¡ntica del autor como creador semidivino, frecuentemente esgrimida por los editores para justificar el incremento en el alcance del copyright de los autores, que los autores luego cederan a los editores.â€? Richard M. Stallman, Malinterpretar el copyright: una sucesiÃ³n de errores</p>
<p>En estos dÃ­as de relaciÃ³n telemÃ¡tica, superpoducciÃ³n y supercirculaciÃ³n de objetos culturales, es preciso pensar bien quÃ© medidas tomamos cada uno/a para la difusiÃ³n de nuestros trabajos. Ello no sÃ³lo (por motivos tÃ¡cticos) para dar a conocer lo que hacemos sino tambiÃ©n, y sobre todo, por intereses sociales. En este artÃ­culo intentaremos pensar y justificar nuestra opciÃ³n personal como difusores de trabajos desde nuestra plataforma. Para ello tomamos como referencia el texto publicado por Mattin en el nÃºmero anterior de la revista SolÃ¯loquÃ¯o. No tratamos mÃ¡s que reflejar las ideas que nos han surgido tras su lectura. Quienes lo hayan leÃ­do recordarÃ¡n que se presentaba bajo un tÃ­tulo muy significativo haciendo un juego de palabras con el logotipo de las Creative Commons y el Anti-Copyright.</p>
<p>En ese texto, Mattin, defendÃ­a el uso que Ã©l mismo hace del concepto de Anti-Copyright, es decir, la negaciÃ³n de cualquier derecho de propiedad sobre la obra e incluso el rechazo de la autorÃ­a misma. Entendemos que en esa defensa proyecta sus razones sobre los demÃ¡s pretendiendo que sean entendidas, compartidas y con ello dando a entender que deberÃ­amos emplear esa misma opciÃ³n Anti-copyright. Nosotros haremos lo mismo. Aunque no estamos de acuerdo con algunas de las razones que deberÃ­an de movernos a recurrir a esa â€œlicenciaâ€?. Apostamos por el COPYLEFT como concepto. Ponemos aquÃ­ algunas ideas sujetas a revisiÃ³n y comentario por parte de quien se vea interesado o aludido.</p>
<p>En la base compartimos los mismos objetivos que Ã©l. En ese sentido estamos en el mismo barco; deseamos la libre circulaciÃ³n de las producciones culturales y estamos contra la artificiosa creaciÃ³n de economÃ­a de la escasez (bienes materiales) en lo que es por naturaleza economÃ­a de la abundancia (informaciÃ³n). Una sociedad en la que las creaciones (la mÃºsica, los textos, o el software), una sociedad en la que el conocimiento y la informaciÃ³n se mueven libremente estando a disposiciÃ³n de quien pueda disfrutar y aprovecharlos, es una sociedad que tiende a ser mÃ¡s autÃ³noma. O al menos pone una base para ello. Compartimos con Ã©l el deseo por eliminar cualquier traba econÃ³mica y posibilitar que los logros del trabajo de cualquiera pasen a ser riqueza de todos. Queremos liberar la cultura haciÃ©ndola cosa de todos, responsabilidad a la vez que obligaciÃ³n de todos quienes participan de la misma sociedad.</p>
<p>Sin embargo a la hora de entrar en los argumentos para justificar la negaciÃ³n del copyright hay cosas que nos chirrÃ­an a los oÃ­dos.</p>
<p>Creemos en la ley. Lo que no es lo mismo que creer en estas leyes ni en que la ley, por ser ley sea una sentencia inamovible de los dioses. La ley es precisamente el acuerdo comÃºn hecho escritura para salvaguardar los intereses del grupo; la ley persigue neutralizar a quienes al hacerse fuertes pretendan desplegarse de los intereses del grupo social como conjunto, recordÃ¡ndoles que tras esa â€œescrituraâ€? estÃ¡ un ser mÃ¡s fuerte que ellos aÃºn, formado por todos . Esto por supuesto no implica reconocer la validez de los estados actuales ni tampoco su organizaciÃ³n ni su forma abstracta dominante. Por eso no tenemos ningÃºn empacho en reconocer las leyes como mecanismo para articular las relaciones sociales (Pero cuidado no nos cofundamos, habrÃ­a que ver la naturaleza de esas leyes). Si la ley me obliga a comercializar por fuerza mis trabajos, por ejemplo, entonces tendrÃ© problemas con la ley. Ahora, si la ley me otorga el derecho de autorÃ­a y me permite liberar mis obras, no encuentro problema alguno.</p>
<p>Por otro lado pensamos que las producciones culturales, tal y como nosotros las concebimos, tienen que tener una meta especÃ­fica; liberar al ser humano de una vida de alienaciÃ³n y sometimiento, acercÃ¡ndola cada vez mÃ¡s a formas mÃ¡s autÃ³nomas de vida autoinstituida. A esta tarea deben encomendarse todas las producciones de la cultura ya sean cientÃ­ficas, tecnolÃ³gicas, filosÃ³ficas o artÃ­sticas. SÃ­, tampoco el arte se salva. Sea cual sea la forma especÃ­fica final de la producciÃ³n (o la tarea) finalmente debemos exigir a quien trabaja en el trabajo artÃ­stico que se oriente hacia esta loable meta emancipatoria. Es entonces la cultura (como conjunto integralmente) una labor con una finalidad muy especÃ­fica. Por eso precisamente debemos asegurarnos de que sus productos tengan garantizada la libre circulaciÃ³n y disponibilidad para toda persona interesada en los resultados de este o aquel trabajo concreto.</p>
<p>Estamos de acuerdo con que no debemos permitir que las producciones mÃ¡s creativas y libres (arte, etc&#8230;) deban de pasar por el embudo de las licencias y que deberÃ¡n liberarse todo lo posible de impedimentos legales inÃºtiles. Y por eso tambiÃ©n negamos legitimidad a agencias como las Creative Commons.</p>
<p>â€œRecordemos que esta estructura jurÃ­dica es la misma que hace al capitalismo existirâ€? comenta, pero olvida que tambiÃ©n la que posibilita para nosotros, blancos occidentales, vivir protegidos de las hostilidades del resto de planeta en estas superabundantes sociedades que nos permiten dedicarnos a hacer nuestros trabajos. Y esto, lejos de ser un argumento de padre es un dato que no podemos obviar y que debemos afrontar; nuestra situaciÃ³n nos posiciona ante otras situaciones, sean cuales sean nuestras opiniones y juicios. Y si estos son lo suficientemente fuertes deberÃ¡n llevarnos a estar en una situaciÃ³n distinta.</p>
<p>Lo que queremos atacar, es fundamentalmente la idea de que el Anti-copiright tenga ese carÃ¡cter de desobediencia y antagonismo hacia la propiedad intelectual. Es decir, que no es el hecho de poner la etiqueta â€œAntiâ€? lo que ataca de frente la idea de propiedad intelectual, pues al acompaÃ±arla de un nombre propio en la carÃ¡tula o en la portada, se esta reclamando al mismo tiempo (en los mismos tÃ©rminos de economÃ­a de la atenciÃ³n que Mattin comenta acertadamente respecto a entidades de la red como Firefox o Google) a la atenciÃ³n respecto a ese nombre que toma protagonismo. Â¿Por quÃ© ese nombre propio en la portada o carÃ¡tula?, porque aun respondemos a las formas tÃ­picamente de autorÃ­a. Creemos que pretender ser antagonista manteniendo los mismos modos de comportamiento tradicionales de la cultura clÃ¡sica, acaba siendo lo que pretende no ser. Es decir, la etiqueta Anti-Copyright no termina siendo mÃ¡s que un â€œlogoâ€?, una etiqueta fetiche nostÃ¡lgica de movimientos â€œromÃ¡nticosâ€? del pasado pero que a efectos prÃ¡cticos permite perfectamente albergar los comportamientos que pretende combatir desde la argumentaciÃ³n mattiniana .</p>
<p>En el mismo sentido resulta sintomÃ¡tico que negando la autorÃ­a reconozca que el trabajo es suyo (â€œ&#8230;si alguien quiere intentar sacar dinero con mi trabajo, le deseo suerte!â€?). Y es porque a pesar de pretender negar la nociÃ³n de autorÃ­a, en nuestros comportamientos cotidianos seguimos reproduciendo las estructuras que sustentan esa idea. Por ello podemos decir que la nociÃ³n de autor, es algo mÃ¡s que una simple nociÃ³n. Es una forma de estar haciendo las cosas, a dÃ­a de hoy al menos.</p>
<p>Es necesario reconocer esto que acabamos de explicar, hacer nuestras estas ideas no significa integrar las contradicciones y las posibles negaciones del estado de cosas. Precisamente para que esto sea posible, nosotros pensamos que primero se requiere de un reconocimiento sincero de la situaciÃ³n. Si seguimos reproduciendo las estructuras tradicionales de autorÃ­a es preciso tenerlo en cuenta para ver cÃ³mo atacarlas si es que de verdad creemos que sean algo rechazable.</p>
<p>Una cultura desnuda, realmente desnuda, presentarÃ­a formas radicalmente nuevas que a dÃ­a de hoy nosotros no asimilamos. Yo entenderÃ­a el uso del anti-copyright en alguien que produjera sus trabajos colectivamente, que sacara sus discos y sus libros sin nombre o con nombres mÃºltiples como Luther Bliseth o el caso de Monty Cantsin en el que montones de grupos de rock distintos llevaban ese mismo nombre, de manera que Monty llegaba a actuar a la misma hora y en la misma ciudad en montones de locales diferentes. PodrÃ­amos sacar un disco bajo el nombre de ARNALDO TREPONIO ya fuera una improvisaciÃ³n de Anla Courtis, de los Skiftingar o de quien fuera. EstarÃ­amos entonces mÃ¡s cerca de negar la autorÃ­a como idea subyacente a los comportamientos. Porque, por mucho que consideremos que toda producciÃ³n es ya colectiva por estar producida en el seno de una sociedad con sus formas culturales, no es lo mismo generar algo conscientemente y simultÃ¡neamente afrontado como colectivo, que algo que esta en los lÃ­mites de decisiÃ³n mÃ¡s o menos delimitados de uno mismo.</p>
<p>â€œAl poner nuestro trabajo en manos de la ley, estamos al mismo tiempo reforzando esta ley y su poder. Otorgando nuestra confianza a las estructuras completamente jerarquizadas que la soportan, garantizando su continuidad. Â¿QuÃ© hacen las leyes si no categorizar nuestras vidas respecto a una buena o mala conducta, en nombre del bien de una sociedad que no hemos necesariamente elegido?â€?</p>
<p>AquÃ­ olvida mattin que si bien no hemos elegido nacer en esta sociedad, (mÃ¡s bien hemos necesariamente no elegido nacer en ella) sÃ­ que estamos eligiÃ©ndola a cada instante, que no podemos dejar de elegir y por tanto la forma en que desarrollamos nuestras vidas (de hecho) es un decir â€œSÃ?â€? o un decir â€œNOâ€? al orden de cosas. Tenemos que asumir esa responsabilidad con nuestra acciÃ³n y sus consecuencias.</p>
<p>â€œ&#8230;no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello, es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos,&#8230;â€? Sartre, El existencialismo es un humanismo</p>
<p>Las leyes organizan y estructuran la experiencia social pero nosotros podemos intervenir activamente (de mÃºltiples maneras) en el rumbo de esa estructuraciÃ³n. El movimiento del COPYLEFT (que no se debe confundir con las Creative Commons. Es mÃ¡s, en este artÃ­culo queremos atacar tambiÃ©n la monopolizaciÃ³n que esta compaÃ±Ã­a estÃ¡ haciendo de ese concepto y de ese movimiento civil) es un ejemplo claro de lo que podrÃ­a ser un movimiento de desobediencia respecto a unas leyes que se quieren cambiar.</p>
<p>PodrÃ­a comprender que alguien en contra de la ley se comportara como los antiguos cÃ­nicos de la secta del perro. Es la Ãºnica manera de llevar adelante, hasta las consecuencias extremas, el pensamiento contra la ciudad, la ley y su orden.</p>
<p>Ser antagonista es una tarea extremadamente ardua, cansada, demoledora. No basta con cambiar los discursos o proclamar intenciones (aunque indudablemente eso es ya una manera de empezar). Subvertir el orden de cosas establecido requiere de sacrificios muy duros; hay que transformar la forma de vida cotidiana, en los niveles mÃ¡s insignificantes. O si no, atenernos a lo que materialmente y prÃ¡cticamente somos para tratar de buscar salidas efectivas.</p>
<p>Nosotros pretendemos cambiar el mundo en todos aquellos aspectos que lo consideramos rechazable, repugnante. Pero para ello debemos reconocer primero las formas en las que nos comportamos, las formas de vida que nos sustentan. Y solo despuÃ©s, desde ese reconocimiento, podremos salvar los obstÃ¡culos. En esa lÃ­nea, tratamos de reconocer lo que tenemos y desplegar un discurso que salte todo lo que pueda las contradicciones. Si yo me comporto, al editar mis trabajos, reconociÃ©ndome implÃ­citamente como responsable de ese trabajo (al poner mi nombre), y reconozco el estado del mundo en el que estoy (que contempla por defecto el derecho de autorÃ­a) entonces apuesto por el COPYLEFT como concepto Ãºtil para lograr los objetivos que me marco; liberar el trabajo de ataduras que imposibiliten su circulaciÃ³n fluida permitiendo que estÃ©n al alcance de cualquiera que muestre el menor interÃ©s por ellas. No entorpezco entonces, el camino hacia los objetivos que nos hemos planteado para la cultura; una sociedad emancipada.( EntiÃ©ndase con esto una sociedad que se crea y se perpetÃºa con el objetivo de hacer a sus integrantes mÃ¡s dueÃ±os de su experiencia, mÃ¡s autÃ³nomos a la hora de entender su mundo que les rodea y les penetra. Una sociedad en la que no intervinieran en las decisiones libremente tomadas y con arreglo a sus capacidades humanas fuerzas extraÃ±as a la autonomÃ­a de los individuos en sociedad como son el mercado brutal o dios.) No necesito estar contra la idea de autorÃ­a si veo que es algo de lo que no consigo librarme pero que al mismo tiempo permite que los trabajos fluyan. Pensamos que el concepto de COPYLEFT es actualmente Ã³ptimo estratÃ©gicamente. Si lo utilizamos como concepto, como una etiqueta independiente de entidades como las CC y cualquier tipo de gestorÃ­a similar, deja perfectamente abierta las posibilidades para el autor o responsable del trabajo que ha generado la obra. Puedes limitarte a poner un simple COPYLEFT o precisar mÃ¡s aÃºn sobre las posibilidades de utilizaciÃ³n y empleo. Con Ã©l, reconocemos ser responsables de un trabajo que ha dado unos frutos que se materializan en algo (texto, video&#8230;) manipulable. A la vez, como responsables de ese trabajo (es decir, como autores; como causa reconocible mÃ¡s o menos explÃ­citamente de esa cosa que entra en circulaciÃ³n social) posibilitamos que se libere de trabas y permitimos que circule para uso de quien lo desee obligando a un mismo tiempo a que se mantenga libre. El Anti-Copyright no garantiza esto. Un enemigo (un enemigo es para mÃ­ aquel que se opone de forma fuerte, frontal, directa a mi proyecto. Los amigos estÃ¡n conmigo en el proyecto y no se trata de que unos sean los buenos y otros los malos. Puedo discrepar con los amigos, no estar de acuerdo, pero quien no respeta las bases de la convivencia conmigo es mi enemigo.) puede emplear para bien propio un trabajo que tÃº quieres que sea libre, rompiendo la cadena y haciÃ©ndose con ese odioso Copyright de las multinacionales, por ejemplo.</p>
<p>Es cierto que si tenemos que vÃ©rnoslas con una de estas grandes empresas (como en el citado caso de Minor Threat) y con los tribunales y todo su sÃ©quito de personajes kafkianos seguramente perdamos e indudablemente estemos muy desprotegidos teniendo con nosotros todas las de perder. Si no hay traducciÃ³n legal como en las CC o en la GPL estamos mucho mÃ¡s desprotegidos. Siendo el nivel de desprotecciÃ³n aquÃ­ idÃ©ntico para el Anti-Copyright que para el COPYLEFT empleado como concepto. Y si eso no es impedimento para emplear el Anti-Copyright tampoco lo es para emplear el Copyleft que, como concepto sin asociar a plataforma especÃ­fica alguna como las CC, funciona igual de bien que aquel. Habiendo una diferencia fundamental; si una empresa multinacional, por poner el ejemplo mÃ¡s opuesto a mis intereses, se hace con una composiciÃ³n musical generada por mÃ­ y yo niego el copyright no podrÃ© ni tan siquiera asistir al juicio por razones obvias. Â¿QuÃ© le dirÃ­a al juez? que estoy en contra del Copyright pero justo en ese caso no porque no quiero que esa empresa lo emplee?. El Copyleft posibilita la creaciÃ³n de un movimiento social de desobediencia que aprovecharÃ­a una ocasiÃ³n como un juicio para protestar y reivindicar su lucha. PodrÃ­amos ir al juicio, aÃºn sabiendo que contra los grandes abogados privados no hay nada que hacer legalmente, aÃºn sabiendo que ellos se quedarÃ¡n con el Copyright de la composiciÃ³n. Y podrÃ­amos asistir al juicio porque nosotros hacemos nuestra la idea de copyright pero para invertirla y proponer una nueva forma de entenderla. Yo estarÃ­a personalmente encantado de plantarme ante esos abogados y ese juez para protestar ante ellos, para decirles que me estÃ¡n utilizando, para denunciar la indecencia de esa multinacional y de esos abogados, para decirles que yo ajustÃ¡ndome a sus leyes soy el propietario intelectual de una obra que no quiero que sea empleada de la manera que ellos hacen uso, que estoy a favor de una nueva forma de emplear y poner en circulaciÃ³n los bienes culturales y que al igual que yo, hay muchos otros desobedientes que seguirÃ¡n en ello. Cada juicio serÃ­a una oportunidad mÃ¡s para poner en conocimiento de los jueces lo que represento haciendo uso del COPYLEFT. Da igual que legalmente aÃºn hoy no se reconozca lo que es el COPYLEFT, lo importante es que es un concepto que nos permite trabajar de otra manera y que nos permite defender unos valores especÃ­ficos estratÃ©gicamente muy viables.</p>
<p>Loty negarti</p>
<p>octubre 2006</p>
<p>Errenteria</p>
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<p>COPYLEFT</p>
<p>Puedes difundir, copiar y hacer obras derivadas libremente de estre texto siempre que lo acompaÃ±es de una misma nota copyleft como Ã©sta</p>
<p>index</p>
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